Cuando en el año 2002 se escogió el Centro Histórico de Santa Marta para el desarrollo de un proyecto piloto en la construcción de una nueva propuesta de Planes Especiales de Protección para los Centros Históricos de Colombia, se hizo con plena conciencia de la riqueza que para este propósito brindaba las condiciones de esta ciudad, tanto por sus valores, como por la amplia gama de factores deteriorantes que presenta en la actualidad. Este trabajo, modelo también en la participación que ha tenido la comunidad del sector, tiene en la actualidad una gran importancia tanto para la ciudad de Santa Marta como para todo el patrimonio urbano del país.
Para la ciudad, el desarrollo del Plan Especial de Protección ha sido la oportunidad de volver a mirar el potencial de su Centro Histórico y priorizar su recuperación a corto plazo, a partir de su articulación con el resto de la ciudad y su fortalecimiento como eje de identidad de los samarios.
Este ejercicio no tendría mayor sentido ni trascendencia si no tuviera como objetivo principal el mejoramiento de la calidad de vida a través de la incorporación del patrimonio cultural a la dinámica económica y social. Justamente esa es la faceta más importante de un Plan Especial de Protección.
Este es el segundo PEP para sectores urbanos de interés que culmina su etapa de formulación. Hace parte, junto con Barranquilla y Manizales de los tres ejercicios piloto que se construyeron con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo y la participación de equipos técnicos internacionales. Los resultados que estos ejercicios piloto han arrojado se están aplicando en los 42 centros históricos restantes, como parte de la implementación del Plan Nacional de Recuperación de Centros Históricos. Así se ha consolidado la política pública para el manejo de los sectores urbanos de interés cultural del país, basada en la conservación, la planificación y la participación ciudadana.

El sector cultura y, específicamente los Bienes de Interés Cultural, poseen un vasto potencial para la generación de proyectos de alto impacto económico y social, capaces de generar bienestar en todas las regiones del país a través del fortalecimiento de la identidad y la memoria. A través de estos proyectos, el patrimonio cultural retoma su función social y juega un papel prioritario como generador de espacios públicos vivos. En Santa Marta están presentes todos estos ingredientes para lograr esa vivencia de la ciudad a partir de los elementos culturales que han forjado su identidad.
Para el Distrito Turístico, Cultural e Histórico de Santa Marta la elaboración y ejecución del PEP, significa el inicio de una transformación importante de la ciudad, en términos de movilidad, espacio público e infraestructura, así como en los procesos de apropiación social de su patrimonio cultural. Para esto ha sido y será fundamental la acción coordinada de las diferentes instancias del Estado: el Ministerio de Cultura, como coordinador temático y articulador de las acciones de otras entidades del nivel nacional como el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, el Departamento Nacional de Planeación y Findeter, el equipo local de la ciudad encabezado por el señor Alcalde, doctor José Francisco Zúñiga Riascos y su gabinete, el Secretario de Planeación Distrital, Arq. Alfonso Vargas y su equipo de apoyo, quienes han entendido la importancia que posee la reactivación del patrimonio cultural en Santa Marta, salvando obstáculos técnicos, administrativos y económicos en la elaboración del plan.
Un reconocimiento especial a la Arq. Mónica Villalobos y al equipo de trabajo de Corpocentro por el empeño y profesionalismo con el que asumieron el reto de la elaboración del PEP, al grupo de trabajo del Operador Urbano en cuyas manos está la gestión del mismo y a la comunidad de Santa Marta que participó activamente en su construcción.
Para que esta ciudad proyectada pueda ser una realidad para todos y se ejecute adecuadamente el esquema previsto por el PEP, es necesario el trabajo armónico entre las distintas entidades públicas y privadas y la comunidad de residentes, comerciantes y usuarios, que son quienes hacen vivo el Centro Histórico.
El Ministerio de Cultura seguirá apoyando este proceso para el fortalecimiento de una política pública que propicie la apropiación social de nuestro patrimonio.

DESPACHO
MINISTRO DE CULTURA
12 ENERO DE 2006